Este gráfico es un climograma o diagrama
ombrotérmico en el que se representan las
precipitaciones y temperaturas medias a lo
largo de un año en una zona, utilizando mediciones
de un periodo de al menos 30 años.
Las precipitaciones son muy escasas (111mm.),
inferiores 300mm., propias de climas
desérticos. Todo el año presenta aridez según
el índice de Gaussen, especialmente en verano
cuando las lluvias prácticamente son
inexistentes.
La temperatura media anual es elevada, de
21ºC, propia de un clima cálido subtropical. Su
amplitud térmica es de 5,9ºC (muy baja),
propia de climas con temperaturas similares durante
todo el año donde es difícil distinguir las
estaciones. Los veranos son calurosos, ya que el mes
más cálido (septiembre), supera los 22ºC.
Podemos decir que casi no existe invierno en cuanto
a temperaturas, ya que el mes más frío no baja
de los 18ºC.
Analizados estos datos (precipitaciones
insignificantes, aridez durante los 12 meses, amplitud
térmica muy baja, veranos calurosos e
inviernos nada fríos) estamos en disposición de afirmar
que este es un clima subtropical Canario
propio de las Islas más áridas y orientales
(Lanzarote y Fuerteventura). Este clima se
localiza en las zonas bajas de las Canarias,
especialmente en las vertientes de sotavento
de las elevaciones volcánicas y las islas más
orientales.
Entre los factores geográficos que afectan a
este clima destacamos la latitud subtropical de las
Canarias que hace que aumente la temperatura
media. Además, la influencia
termorreguladora del Océano Atlántico y de la
Corriente fría de Canarias suavizan las
temperaturas haciendo que no se alcancen
valores más altos. Encontramos efecto Föehn en
las dos islas principales, Tenerife y Las
Palmas, siendo la zona norte de las islas (barlovento)
más húmeda que la sur (sotavento). En algunas
zonas de estas islas puede precipitar por
encima de los 1000mm. debido a la altura
(Teide).
En cuanto a la dinámica atmosférica, las Islas
Canarias se ven afectadas por los vientos del
este o vientos alisios, que aportan humedad y
favorecen el efecto de inversión térmica, que
ocasiona el característico mar de nubes
canario en las zonas altas. Por último, podemos
destacar la influencia veraniega de las altas
presiones subtropicales (Anticiclón de las Azores).
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